Miércoles en el limbo, entre recuperada y en el suelo, entre enferma y saludable, entre con buen animo y mal genia. La semana empezó y yo no me dignaba a iniciarla.
Fin de semana extremadamente largo, el sábado hasta las dos de la mañana con lo del film, congelandome a -15 y solo deseando regresar a mi casita, a mi camita calentita. Creo que este fin de semana a pesar de lo cansado y lo helado me sirvió mucho, porque no solo creo que aprendí unas cuantas lecciones en cuanto a como filmar peliculas, pero tambien de mi.
Uno se imagina que alguien que se avienta al mundo como yo lo hice es una persona valiente, pero eso es solo una ilusión, un espejismo que a ratos es verdad, a ratos es una mentira total. Sería increíble pensar que ahora soy más insegura, mas miedosa, más cobarde que antes de venir, pero lo soy, antes de partir el sábado por la mañana me sentía extraña, me iba a un lugar en donde no conocía a nadie, y tendría que confiar en mi nada más para salir adelante, no novio que me sople al oído la respuesta correcta, que me sirva de red salvavidas.
Y claro sabía que no me iba a pasar nada, que si no lograba hacer el trabajo lo mejor posible tampoco sería una tragedia, pero el hecho de que estuve tranquila e hice las cosas bastante bien me subió bastante la autoestima. Pero mejor no hablemos de autoestima, la palabrita es molesta, un poco egocéntrica, que definitivamente de esto se trata este blog pero de todas formas la omitiré por lo menos mientras pueda porque pensar en eso me hace sentir desestimada, fuera de lugar.
Volviendo con el fin de semana también descubrí otras cosas, como que definitivamente muchas cosas que dicen de los alemanes son ciertas, como que son fríos, y no digo que no tengan corazón, pero no tienen tacto. Los hombres no son caballerosos, no son cordiales, es como si esa revolución por parte de las mujeres lo haya hecho indiferentes a las necesidades femeninas. Ningún hombre me pudo ceder una cama para dormir el fin de semana, por lo que dormi muerta del frio en el piso, me traen a casa pero ni siquiera se bajan para ayudarme con todo el equipaje que traía y yo intentanto averiguar como demonios abrir la cajuela. Son cosas que parecen irrelevantes pero en el día a día hacen una gran diferencia, mi novio parece el hombre más caballerosos del mundo comparado con estos, y eso que no es el más caballeroso que conozco. Tal vez si haya algún alemán que sea un caballero andante pero lo digo, no abundan, creo que por eso a las alemanas les encantan los latinos.
De cualquier forma ya estoy en casa, la temperatura es soportable, me encuentro de nuevo en terreno conocido, y aún así no puedo soportar pensar en los exámenes, todavía hay tiempo, espero...